Cómo hacer té de chía

La chía es una semilla muy nutritiva y puede ser utilizada en el proceso de adelgazamiento.

Preparar un té no requiere de mucho conocimiento por parte de las personas, sobre todo si es prescrito por el médico para tratar o solucionar algún problema de salud. En este campo, el té de chía puede ser un gran aliado.

Además de proporcionar una serie de beneficios, el té de chía también puede ser utilizado para ayudar en el proceso de adelgazamiento. La chía tiene su origen en América del Sur, pero se ha propagado fácilmente por el resto del mundo, justamente por los beneficios de su consumo.

¿Cómo preparar té de chía?

Para preparar el té de chía, sólo tienes que seguir las siguientes indicaciones:

Ingredientes

200 ml de agua filtrada.

2 cucharada (de postre) de semillas de chía.

Modo de preparación

Con ayuda de una olla con tapa, poner el agua a hervir. En ese mismo instante, puedes añadir directamente las semillas de chía. Hervir por cinco minutos. Pasado este tiempo, apagar el fuego y dejar que la mezcla se asiente por 10 minutos.

Antes de consumir, utiliza un colador para retirar todas las semillas de chía utilizadas en la preparación de la bebida. En caso de que lo desees, puede endulzar el té con un poco de miel o azúcar moreno; no obstante, debemos tener cuidado de no exagerar.

A la hora de tomar el té, lo ideal es consumirlo tibio o caliente. Para las personas que tienen el propósito de utilizar el té para adelgazar, lo ideal es que consumirlo preferentemente antes de las comidas, en un máximo de tres veces al día.

Beneficios del té de chía

Después de conocer la forma correcta de preparar el té de chía, a continuación, te presentamos algunos de sus principales beneficios:

La chía es una semilla muy nutritiva. Posee en su composición varias vitaminas del complejo B, además de minerales, como el zinc, cobre y potasio. Otra sustancia que también aparece con énfasis en la chía son las fibras.

Sólo para tener una idea, en la composición total de la chía, el 40% son fibras. En el bienestar del cuerpo, la sustancia mejora el tránsito intestinal, aliviando los problemas de estreñimiento.

Así mismo, tiene Omega 3 en alta cantidad. Una porción de 100 gramos de chía equivale a 400% de la necesidad diaria del cuerpo por el Omega 3. Es decir, la chía tiene ocho veces más Omega 3 que un pedazo mediano de salmón.

El consumo de la chía también contribuye a la reducción de los triglicéridos y del colesterol malo. Fortalece las arterias y los vasos sanguíneos, lo que se refleja también en el sistema neurológico.

Por ser considerado un alimento completo en términos de vitaminas, minerales y fibras, la chía auxilia en el tratamiento y prevención de enfermedades como: la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión y la obesidad.

Presión arterial

El té de chía ayuda a regular la presión de los vasos sanguíneos, lo que aumenta la fluidez de la sangre. Esta acción hace que la presión arterial se mantenga en niveles normales. La chía elimina la inflamación; así como problemas de retención de líquido.

Por consumir más calcio que la misma leche, quien presenta problemas con intolerancia a la lactosa puede sustituir este ingrediente por la chía.

Diabetes

Estas semillas también tienen el poder de controlar la diabetes, justamente por el aumento del tiempo para liberar la glucosa, además de prevenir algunos tipos de cáncer, contribuye a la salud de los huesos, combate el estrés y proporciona una mejora en el estado de ánimo de las personas que lo consumen.

La semilla de chía también ayuda a mejorar la piel al eliminar las toxinas del organismo. La chía contiene una sustancia potente antioxidante, esto para quien busca mantener la piel joven y sin arrugas, combatiendo los radicales libres.

Té de chía para adelgazar

Una de las indicaciones más recurrentes del té de chía es para ayudar a adelgazar. Sin embargo, ten en cuenta que sólo el consumo del té como no es suficiente.

Para adelgazar de manera eficiente y saludable; tienes que llevar a cabo una alimentación equilibrada e incluir la práctica de ejercicios físicos regulares en tus actividades cotidianas.

Las fibras presentes en la chía hacen que el cuerpo absorba menos glucosa, lo que acaba ayudando en el proceso de adelgazamiento. Esa misma sustancia también aumenta la sensación de saciedad, evitando que la persona sienta hambre con frecuencia.

Estas fibras son conocidas como solubles. Al entrar en contacto con el agua, se transforman en gel, retardando el vaciamiento gástrico. Esto hace que sea controlada la ansiedad y los atracones de comida.

Además, el consumo regular de chía puede ser beneficioso para evitar la formación de grasa localizada. El consumo regular de chía también interfiere en el índice de liberación de la glucosa por el organismo.

Siendo liberada de forma más lenta, impide que el proceso resulte en la acumulación de grasas. Siendo así, el fantasma del sobrepeso es alejado de una vez por todas. Esta conclusión forma parte de un estudio publicado en el European Journal of Clinical Nutrition.

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