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¿El tomate ayuda a prevenir el cáncer de próstata?

Sí, y no sólo el cáncer de próstata. Existen indicios de que esta fruta roja puede combatir los tumores en otras partes del cuerpo. Sin embargo, su papel más destacado aún parece ser su acción contra el cáncer de próstata. Esto se debe a la presencia de licopeno, el pigmento que da su color característico al tomate. En presencia de este fitoquímico, las células cancerígenas terminan interrumpiendo su multiplicación sin fin, que da origen a la enfermedad.

El licopeno se encuentra en cada una de las células del tomate. Al ser liberado, se extiende a buena parte del organismo; aunque por razones aún no bien conocidas, va a parar en regiones como la próstata. Es interesante notar que, entre los países con menor incidencia de tumores en esta zona, se encuentran Grecia y Turquía, lugares en los que el tomate es un ingrediente diario en la dieta.

Si se decide emplear en ensaladas, lo ideal es mantener la cáscara y las semillas, que son las partes que contienen más fibra. Para eliminar los pesticidas, que suelen concentrarse en la superficie, sumerge los tomates en un recipiente con 1 litro de agua y 1 cucharada de agua oxigenada. Déjalos allí por 15 minutos y, posteriormente, enjuágalos.

Para aprovechar mejor los antioxidantes, una buena idea es convertirlo en jugo. Anota la receta: 4 tomates maduros sin semillas, 1/2 taza de agua, 5 gotas de limón y una pizca de azúcar. Un legítimo brindis a la salud.

Tomate para combatir el cáncer de próstata

Tomate para combatir el cáncer de próstata

¿El tomate funciona mejor en salsa?

Si hay una manera de sacar mayor provecho del licopeno contenido en el tomate, es apostar en la salsa. Esta sustancia se encuentra, sobre todo, en la pulpa. Cuando el tomate es pasado por el fuego, esta zona se daña. Pero al hacerlo en jugo o salsa, puede ser absorbido de mejor manera por el organismo.

Incluso en las salsas de los supermercados, el licopeno se mantiene. En tres cucharadas de sopa, por ejemplo, hay 15 miligramos de esta sustancia.
Pero, para garantizar una salsa ligera y saludable, sin exceso de sodio y sin conservantes, ten esta receta casera a mano.

Ingredientes: 2 kilos de tomate maduros cortados por la mitad, sin semillas; 6 cucharadas de aceite de oliva, 1 cebolla pequeña, picada; 2 dientes de ajo, sal y hojas de albahaca al gusto. Cortar los tomates en cubos. Saltear la cebolla y el ajo en el aceite de oliva. Después, añadir el tomate y dejar cocinar a fuego lento por alrededor de 15 minutos. Terminar agregando la sal y la albahaca. Si lo deseamos, podemos agregar una pizca de azúcar durante la cocción, para quitarle la acidez.

Aunque parezca una solución más práctica, evita triturar los tomates. Cuando hacemos esto, las sustancias se descomponen en exceso, lo que reduce el valor nutricional de la salsa. Una buena idea es emplear aceite de oliva en la receta, ya que el licopeno es liposoluble, es decir, es aprovechado de mejor manera por el cuerpo cuando se consume con grasa.

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