Insomnio: ¿Cómo combatirlo de forma natural?

El sueño es una necesidad fisiológica, imprescindible para la vida, y tanto su calidad y como su cantidad inciden directamente en la salud de los individuos. Entre las funciones del sueño se encuentran la autorregulación del sistema nervioso central y de los demás tejidos, la restauración de los centros de reserva de energía celular y el almacenamiento de los datos en la memoria.

¿Qué es el insomnio?

El insomnio consiste en un trastorno del sueño que consiste en la incapacidad de dormir o de tener un sueño de calidad y/o cantidad suficiente, para sentirse descansado y activo durante el día. Se caracteriza por la dificultad para lograr conciliar y/o mantener el sueño, despertar precoz y un sueño no reparador, a pesar de las circunstancias apropiadas y la oportunidad de tenerlo.

La cantidad de sueño necesario varía de persona a persona y está genéticamente determinado. Los recién nacidos duermen cerca de 18 horas, los adultos jóvenes entre 7,5 y 8 horas y los ancianos alrededor de 6,5 horas.  Entre la tercera y la sexta década de vida se produce una gradual disminución de la calidad del sueño, volviéndose cada vez más fragmentado y superficial.

El insomnio pese a que ocurre de noche, afecta al individuo durante el día, que es cuando experimenta las consecuencias de un descanso insuficiente, como lo son la fatiga, la falta de energía, la falta de concentración y la irritabilidad, que pueden traducirse en un bajo rendimiento laboral, un aumento de la incidencia de accidentes,  mayor probabilidad de contraer enfermedades, etc.

El insomnio no es una enfermedad en sí misma sino que obedece a otro trastorno pre-existente de tipo médico, circadiano, psiquiátrico, conductual o ambiental, por lo tanto, a la hora de tratarlo, debe actuarse directamente sobre la causa que lo origina, y no sobre los síntomas.

Remedios naturales contra el insomio

Remedios naturales contra el insomio

Si sufres de Insomnio, en este artículo te ofrecemos algunos métodos para combatirlo de manera natural:

Leche caliente: La leche contiene una hormona denominada melatonina, la cual está relacionada con el sueño profundo, por lo que resulta efectiva para combatir el insomnio y otros problemas de naturaleza similar. Antes de ir a dormir, beber una taza de leche tibia o caliente, en lo posible sin azúcar.

Valeriana: La raíz de esta planta cuenta con propiedades sedativas, que ayudan a dormir profundamente y a conciliar el sueño más rápidamente. Beber una infusión de valeriana por las noches es lo ideal para lograr dormir mejor, pero debe prestarse atención a las cantidades que se consumen porque el exceso puede provocar sedaciones casi totales.

Tila o tilo: Esta hierba es un sedante y ansiolítico maravilloso. Beber una taza de té de tilo antes de ir a dormir ayudará a mejorar la calidad del sueño.  Se aconseja también para pacientes con problemas de ansiedad o de contracturas, porque es muy eficaz para combatir la tensión muscular, además de ser tranquilizante, por sus propiedades antiespasmódicas.

Lechuga: Este vegetal cuenta con varias sustancias analgésicas y sedantes. Se recomienda beber té de lechuga para lograr un efecto mayor al que se obtiene de una ensalada en la cena. Para los bebés, remojar la lechuga en la bañadera y echar el agua por la cabeza mientras se bañan.

Lavanda: El olor de esta planta ayuda a la relajación del sistema nervioso, a conciliar el sueño y a combatir el estrés.  Se puede aromatizar el cuarto con aceite esencial de lavanda, tener una planta pequeña en la entrada de la habitación o beber una infusión de sus flores preparada de la manera tradicional, para combatir el insomnio y dormir profundamente.

Azahar: Las flores del naranjo tienen propiedades ansiolíticas y a la vez relajantes las cuales servirán para poder dormir mejor. Se puede beber un té a base de estas flores, inhalar un poco del aroma de su aceite esencial antes de ir a dormir o añadirlo a la tina de baño para una inmersión.

Consejos para evitar el insomnio

Utilizar  la cama para dormir y no para trabajar, estudiar, ver la televisión, comer, usar el portátil o leer y esto se debe a que el cuerpo se acostumbrará a relacionar el lecho con cualquier otra actividad distinta a dormir, dificultando la conciliación del sueño.

Tener cuidado con las cenas, ya que si se ingiere por la noche una gran cantidad de alimentos, es más factible que no se pueda dormir, lo mismo si se consumen comidas con mucha harina, grasa o azúcares.  Tampoco debe irse al otro extremo y no cenar nada, ya que el estómago vacío también molestará e interrumpirá el sueño en algún momento. Lo mejor son las cenas ligeras.

Evitar el consumo de café, alcohol, tabaco o té o al menos dejar transcurrir 4 horas antes de ir a la cama, porque de lo contrario, el sistema nervioso estará muy estimulado y no podrá relajarse para lograr conciliar el sueño.

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