La depresión en el embarazo

La depresión en el embarazo es un síntoma muy común en todas las embarazadas más allá de que este embarazo haya sido planeado y deseado. Tiene presencia a partir del primer trimestre del embarazo para luego decaer y volver a aparecer en el tercer trimestre. Se estima que las mujeres que han sufrido de depresión durante el embarazo sufrirán de depresión post-parto en su mayoría.A pesar de que sus causas puede ser variadas, una de las principales se basa en los cambios hormonales, de este modo al aumentar las hormonas del embarazo, los neurotransmisores se ven afectados provocando la típica depresión.

A las embarazadas primerizas se les suma una cuestión del orden emocional debido al miedo al parto y todo síntoma desconocido obviamente para ella. Por lo general volverá a padecer de la depresión y si ya ha tenido otros embarazos anteriores pesará la experiencia previa. Luego, también son causa de inestabilidad emocional estados depresivos crónicos que por lo tanto pueden verse potenciados a causa del desequilibrio hormonal normal del embarazo.

La depresión en el embarazo a pesar de ser común a casi todas las mujeres, también influye el cuidado que haya tenido la mujer en cuanto al a la alimentación evitando comer por dos porque de este modo verá afectado su estado físico como su estructura corporal viéndose distorsionada su figura en el espejo, lo cual puede causarle el deseo y la inquietud de terminar cuanto antes su embarazo provocándole a su vez irritabilidad o falta de concentración en sus tareas cotidianas.

Un estado de depresión profunda, que va más allá de los síntomas característicos de la depresión en el embarazo como el sentimiento irracional de tristeza, cambios bruscos del estado de ánimo o la pérdida de interés por aquello que en momentos anteriores le causaba placer, miedos sin razón aparente, inapetencia o deseos exorbitados de comer de forma continua, malestar continuo sin razón, amerita una consulta con el médico obstetra, quien puede derivarla a un especialista ya que cualquier síntoma que aparentemente puede ser considerado como normal, dependiendo de cada mujer puede ser el comienzo de una patología que merece ser investigada sobre todo si estos síntomas interfieren en la buena relación con la pareja y el entorno familiar.

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