Una súper fruta llamada naranja

Ya sea para adelgazar o para proteger el corazón, no faltan razones para invertir en el consumo de naranja.

Su nombre se deriva de una palabra india, narayan, que significa perfume que viene de dentro. Y, si en el pasado la naranja era considerada como un elemento decorativo en los palacios, en la actualidad su jugo llena millones de tazas todas las mañanas y hace que el desayuno de mucha gente sea más nutritivo.

Tanta popularidad hizo que se convirtiera en tema de investigación. Uno de los hallazgos más recientes relaciona la bebida con el control del apetito.

Hay indicios de que la mezcla de flavonoides provenientes de esta fruta favorece la elevación de los niveles de leptina, una hormona que ayuda a inhibir el hambre.

De entre este grupo de sustancias vale destacar las flavononas, que tienen acción antioxidante y aparecen en estudios como protectoras de las arterias, justamente por facilitar el flujo sanguíneo.

Las flavononas también han sido asociadas a la disminución del riesgo de algunos tipos de cáncer. Todo ello porque sus elementos cuentan con el poder de velar por la integridad de las células.

Para completar, hay una serie de investigaciones que sugiere que el jugo de la naranja mejora el razonamiento.

Como ves, no faltan pruebas de que la fruta se merece formar parte de tu vida cotidiana, ya sea en su forma líquida — sin adición de azúcar u otros edulcorantes, quede claro —, sea completa.

Aunque las cualidades de la naranja protagonicen un sin fin de estudios en la actualidad, ya en el siglo 19 el fruto se destacaba por sus características y beneficios al cuerpo humano.

Se remonta a esta época en la lucha contra el escorbuto, enfermedad que provoca inflamación y sangrado de las encías; misma que era bastante común entre los marineros de la época.

Gracias a su excelente concentración de vitamina C, esta fruta es una especie de antídoto contra el mal que diezmó a miles de europeos.

La naranja tiene, además, buena fama por colaborar con la inmunidad.

Gran parte de ese mérito viene de su efecto antioxidante, que blinda las células y le da al sistema inmunológico la capacidad de contener los daños de los radicales libres.

Naranja

Naranja

El ácido ascórbico — este es el nombre verdadero de la vitamina — aún trabaja en pro de la absorción de nutrientes, entre los que destaca el hierro. De ahí que chupar una naranja de postre puede dar ese empujón final contra la anemia.

Por cierto, cuando consumas naranja, hazlo  hasta el bagazo. Allí se esconden dos tipos de fibra, la soluble y la insoluble. Y las ventajas son dobles, ya que las primeras ayudan a controlar los niveles de glucosa y colesterol y, por lo tanto, resguardan las arterias, mientras que las insolubles contribuyen directamente para liberar el tránsito intestinal, por lo que son sumamente beneficiosas en la lucha y prevención contra el estreñimiento.

Utiliza la cáscara

La aromática cáscara de la naranja es rica en fibras. Aquí se concentran algunas de las sustancias que actúan en la reducción del riesgo de tumores. Preparar mermeladas y otros dulces con esta parte normalmente despreciada es una deliciosa manera de evitar una importante pérdida nutricional.

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