Yoga reduce efectos secundarios de la terapia para el cáncer de próstata

La práctica se destacó en el control de la fatiga en pacientes con este tipo de tumor. Y también trajo mejoras en contra de la disfunción eréctil, lo que mejora la calidad de vida de los pacientes.

La fatiga es una de las principales quejas de quien se enfrenta a un cáncer, incluyendo el de próstata, que afecta a más de 2 millones de hombres por año sólo en España. ¿Cómo contra-atacar el agotamiento? Un estudio de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, analizó los efectos del yoga en pacientes con esta enfermedad que estaban pasando por radioterapia, y los resultados fueron alentadores.

En el inicio del experimento, todos los voluntarios mostraban niveles de cansancio similares. Posteriormente, fueron divididos al azar en dos grupos. Mientras un grupo asistía a clases de yoga dos veces por semana, con una duración de 75 minutos cada sesión; el otro grupo seguía sin esta actividad. Las clases comenzaban con cinco minutos de ejercicios respiratorios e incorporaban posiciones clásicas, siendo que algunas eran adaptadas a las necesidades de cada practicante.

A lo largo del tiempo, la diferencia entre los grupos quedó clara. “Los individuos que hacían yoga reportaron menos fatiga que antes; mientras que aquellos que no participaban en las sesiones señalaron más cansancio en el transcurso de la intervención”, explica Neha Vapiwala, líder de la investigación.

Practicando yoga

Practicando yoga

Los beneficios del yoga no terminan ahí

Los investigadores también evaluaron el impacto del yoga contra la disfunción sexual, presente en hasta el 85% de los sujetos en tratamiento contra el cáncer de próstata. En el estudio en cuestión, la mayoría de los hombres afirmaron sufrir con problemas moderados o severos de impotencia.

Por desgracia, el grupo que ha apostado en la práctica del yoga no observó mejoras en esta cuestión en comparación con el inicio del experimento. Pero atención: la condición, en promedio, no empeoró. Ya en el grupo control, hubo un empeoramiento del trastorno con el pasar de las sesiones de radioterapia. Según los expertos, esto puede suceder porque el yoga fortalece los músculos pélvicos.

Además, el estudio ha demostrado que el bienestar emocional ha mejorado más rápidamente entre los hombres que asistieron a las clases. Ventajas como estas, reiteradas por otros reintegros, justifican al menos probar el yoga como una forma de aliviar los efectos secundarios de esta enfermedad; así como para mejorar la calidad de vida en términos generales.

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